Contestación a la entrevista en La Voz de Galicia a D. Manuel Angel Gómez-Ríos

Contestación a la entrevista en La Voz de Galicia a D. Manuel Angel Gómez-Ríos

ARTICULO: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2018/03/11/parir-dolor-se...

Tras la publicación en La Voz de Galicia de la entrevista a D. Manuel Angel Gómez-Ríos y en cuyo titular dice “ parir con dolor no tiene sentido , es malo para la madre y para el niño”, desde la AGAM, como sociedad científica y que defiende las decisiones libres de las mujeres, nos  sentimos en la responsabilidad de contestar y desmentir algunas de las informaciones que se vierten en esa entrevista.    Este tipo de mensajes desinforman a la sociedad en general y de forma particular, resultan  dañinos para la toma de decisiones libre e informada de las futuras madres.

 

Algunas de las desinformaciones que encontramos, no sabemos si son palabras textuales del entrevistado o la interpretación del periodista, pero  cabe reseñar que dicho anestesista no pudo estar atendiendo partos durante seis años.  Los anestesistas no atienden partos, los partos los atienden en la mayoría de los casos las matronas y los anestesistas administran la analgesia epidural a las mujeres que lo desean ( no tiene que desearlo el anestesista ni el ginecólogo, tiene que quererlo la mujer , que es su parto).

 

Si hablamos de los inicios de la analgesia epidural, no se puede decir que las reticencias fueron por cuestiones religiosas y culturales; era una técnica nueva en la que los anestesistas no estaban formados y requerió primero de su formación y luego de voluntad del equipo de anestesia que no quería asumir más funciones y  trabajo, generalmente nocturno, sin aumento de plantilla.

 

Nos parece muy desafortunado que se diga “ Hoy existe aval científico, sabemos que parir con dolor es malo para la madre y para el niño”. No podemos dejar de desmentir esta información y aclarar que el parto más saludable tanto para la madre como para el bebe es el parto natural , entendiendo por natural el parto sin ningún tipo de intervención, y la epidural es una intervención en sí misma, que requiere además de un consentimiento informado.

 

La declaración por parte de Gómez-Ríos sobre la influencia de la adrenalina en el parto y que resume en: “La repercusión del dolor de la madre en un feto sano no suele tener trascendencia, pero en un feto con compromisos previos de base, el dolor durante el trabajo de parto puede provocar sufrimiento fetal.”  Nos parece que tiene una visión sesgada de la fisiología del parto y la función del dolor en éste proceso.

El dolor es un aliado en el parto , hace todo lo contrario a lo que este anestesista refiere.

En primer lugar avisa al cerebro de que el parto está en marcha. El cerebro responde liberando endorfinas ( opiáceos naturales que libera la propia mujer); gracias a estas endorfinas la mujer siente alivio y entra en un estado de somnolencia que le ayuda a entrar en el “ mundo parto”, a desconectar su neocortex, y a volverse mamífera, facilitando así el proceso.

Esto hace que se regule la secreción de oxitocina, provocando que las contracciones sean regulares y poderosas, con una cadencia rítmica y fisiológica entre descanso y contracción que hacen que el parto pueda evolucionar adecuadamente.

Además, el dolor ayuda a la madre a buscar instintivamente posturas para aliviarlo, con lo que mueve su pelvis y facilita el encajamiento del bebe en el canal del parto.

El dolor también hace que la madre respire de una manera específica durante la contracción ayudando a que el bebe tenga un mayor aporte de oxigeno.

En las etapas finales del parto el dolor provoca un aumento de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que también son necesarias para que los pujos finales sean poderosos y eficaces, para que el recién nacido tenga una correcta adaptación a la vida, para garantizar el estado alerta de la madre y el recién nacido en el postparto y para un inicio exitoso de la lactancia.

 

Todo esto, lamentablemente ,se pierde con la epidural, todo este instinto se anula al eliminar el dolor. Además, si tenemos en cuenta que un gran número  de las epidurales que se ponen en los paritorios gallegos, dejan a las mujeres tan bloqueadas que no son capaces de mover las piernas, moverse durante la dilatación y el expulsivo se convierte en una odisea .

 

Son el miedo y la desinformación los que provocan que los cuerpos de las mujeres produzcan altas dosis de adrenalina, que sin un buen acompañamiento y ayuda para su gestión, sí puede ser perjudicial y además se acompaña de un alto grado de sufrimiento.

 

La analgesia epidural es un gran avance en el mundo de la obstetricia, sobretodo para partos intervenidos y distócicos y también para aquellos en que las mujeres hayan agotado los recursos internos y externos (medidas no farmacológicas), pero con los riesgos que conlleva dicha técnica , no debería ser la primera ni única medida analgésica en el parto.

 

Parir con dolor no significa sufrir. Parir de forma natural es sinónimo de vivir el parto consciente e intensamente y de intentar ofrecer al recién nacido la mejor entrada al mundo que pueda tener.

 

No se puede olvidar que la figura más importante en un parto es la mujer que es la gran protagonista y la que elige lo que desea en cada momento.  Las matronas estamos para acompañar su proceso, detectar desviaciones de la normalidad si las hay  y ,en dicho caso, avisar a obtetras y anestesistas que deberán realizar aquellas técnicas que la mujer informada y libre acepte.

 

Isabel Abel Diéguez , presidenta AGAM.

 

 

 

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